Grito Vacío
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domingo, 12 de febrero de 2012

M'odie, no se cumplir aquestes promeses.....


Què he fet? No ho sé, ho intuís. La he cagada ja dues vegades en set dies. Tinc les ganes boges d’enviar-te cadascuna d’aquestes paraules, però vaig a escriure “Sí”. Ara m’ignores i jo com un gosset, et seguis la corrent. No vols jugar, però tens els meus daus en la mà i no has parat de jugar-me. És un adéu, clar ho saps, vas ser tu la que mel va dir. Et vaig prometre oblit, ho sent no puc. No et parlaré, no t’enviaré missatges. Escriuré al buit. Ja saps on estic.

Voldria plorar i amb cada llàgrima se’n aniria un record teu. Però tinc massa memòria, no se oblidar una arrapada. Tinc una pregunta i no la pense dir. La clau està amagada a la Lluna de València. Sabia que no podia estar amb tu, per molt que m’agradés. Ets massa per a mi.

Et diré sense excusa el perquè vaig anar. Et diria que et vull, però no es pot voler això en tant poc de temps i no amb una primera vista. No et puc llevar del cap, ni el teu nom, ni els teus ulls, ni els teus llavis, el teu tacte, el teu rostre suau... Sóc tan patètic... No deuria pensar en tu, no deuria fer-me açò. Deuria oblidar.

Ara estic assegut un diumenge 12 de febrer de nou enfrontat al meu ordinador escrivint. Intentant posar-me seré. Llàstima, puc però no vull. Escriure es per a mi un mal vici, igual que...



Espere que aquest no siga el final d'aquesta història. "L'ultim segon-Aspencat"

sábado, 11 de febrero de 2012

sin título

Noches en las que busco un trozo de realidad, alguien que quiera escuchar y golpee mi silencio. Soy mudo y tengo mucho que decir. Soy manco y aún así he aprendido a escribir. Quiero ser tu héroe esta noche. Quiero ser luz y pudrirme en la oscuridad. Quiero que llegue el agosto, esconderme entre las olas, quiero correr, esconderme y ver como nadie se percata de mi ausencia.

Me aíslo del mundo, subo el volumen. Miro el cielo, miro el mar Mediterráneo. Impasible a mis problemas. ¿Pero que espero? Pues creo que al amanecer. Me pierdo por la costa. No oigo a nadie, nada. Las canciones fluyen, mis pensamientos se callan. Quiero olvidar, quiero volver al pasado. Quiero el cielo y me conformo con un puñado de tierra. No soy príncipe, soy sensiblero de biblioteca. Tengo algo de razón al ver que mis heridas son patéticas. No tengo razones para andar por esta playa. Me ahogo con el aire, necesito mi corazón. Después de un año he necesitado el impulso de volver a tenerlo. Pero ya es tarde.

La luna se esconde, no me siento poderoso. Me he vuelto humilde, el tiempo me ha golpeado porque jugué en su contra y hoy soy su discípulo. El viento me mete la arena en los ojos. No puedo cambiar el mundo, eso lo se. Pero tampoco el mundo me puede cambiar a mi. Así que juntos bebemos una cerveza, el primero que se la termine paga la cuenta con el destino.

Silencio, se rueda la mayor mentira contada. Un hombre sentado en su alféizar mira la calle. Se siente contento, pero hoy tiene ganas de volver a bailar. Carnaval, disfraces, máscaras y acción. Los muertos danzan sobre sus tumbas, pero la soledad se esconde en el amanecer del nuevo día. Hoy ha querido correrse una buena juerga, lástima que haya muerto tirado en el callejón a manos de un ladrón. Gran soñador perdido entre los locos de esta vida.

¡Callad! Gritó la princesa desde su balcón. La ciudad era suya, se sentaba en su sillón de marfil donde su padre se sentó antes de caer enfermo y morir por el veneno de su hija. Pero la niña, princesa en el nuevo día, se enciendo otro cigarro. Su elegante silueta baila al compás de su putrefacta ambición. Quiere vivir otra orgía, una como la de anoche. Quiere volver a sentirse llena, quiere gozar cada noche del calendario. Así que se mira al espejo y teje su nueva máscara de cazadora.

Un vagabundo sentado en un parque a las cuatro. Era jueves y como otros muchos días ya no acudía. Estaba cansado, sus días tocaban a su fin. Demasiadas preguntas, nadaba en un mar de infinitos pensamientos. Eran casi las cinco y media y miraba fijamente la estatua. Se levantó. Cansado, asqueado. No tenia nada porque nada tuvo. Se ató los cordones, el verano llegaba y el calor le daba las fuerzas que ahora iba a necesitar... 

jueves, 9 de febrero de 2012

.,.

Estoy en al final de un callejón mirando la puerta de atrás de un local con luces parpadeantes. No quiero volver, pero necesito pasta. Saco mi navaja y empiezo a juguetear. Estoy harto de trabajar como otro esclavo. Estoy harto de tanta mierda. Pero entre la chusma siempre hay algún borracho que te enseña que nadie teme más a la muerte que alguien que aún le queda un futuro que afrontar...

Desde las sombras aún se oyen gritos de terror y una historia que me enseñaron de crío volvió entre el caos de este presente...
Nunca quiso amar a nadie, pero los cabellos castaños de aquella princesa le hicieron subir a los cielos para dejarle caer estrepitosamente contra el suelo. Mientras caía, pudo sentir las nubes acariciándolo intentando parar su caída a aquel maldito abismo de oscuridad. Sus lágrimas se convertían en las gotas de lluvia y sus gritos se convertían en los truenos que hacían temblar a la tierra.
Maldito beso de ángel, me rompiste el corazón y me ayudaste a recoger los trozos.
 En la oscuridad quería brillar para que los ojos del ángel se volviesen a posar en él. Pero por mucho que lo intentase, aquel ángel nunca volvió a posar sus castaños ojos en aquel personaje. La ira y la soledad empezaban a crecer dentro de su ser. Pero siempre luchaba para que aquel ángel le volviese a amar.
 Maldito beso de ángel, tus besos son su peor vicio y nunca podrá volver a olvidarlo.
Ahora está sentado enfrente de una pantalla, escribiendo melancólicas historias donde busca el consuelo del pasado  para hacerle frente al futuro. Siente que jamás volverá a amar a ninguna otra mujer, como lo hizo con aquel ángel, que en tiempos de antaño fue su princesa. Para él es ahora un  amor prohibido, porque sabe que nunca podrá volver a poseerlo, pero le da igual, luchará y caerá las veces que haga falta para volver a hacerse un hueco en el corazón de su amada alada. Pero sigue temiendo que esta le rechace y nunca haya vuelta atrás.
Maldito beso de ángel, nunca será suya, pero seguirá luchando hasta que vuelvas con él, porqué su dolor jamás le volverá a dejar solo. Maldita sea la primera vez que os besásteis porqué abriste una herida que jamás tuvo que ser abierta.
Reposa tranquilo sentado en su sillón contemplando su pasado, buscando una escalera para volver a subir hasta el cielo y volver a encontrarte. Quiere pedirte que le vuelvas a amar. Quiere volver al pasado y deshacer toda esta maraña de errores y desaparecer en el olvido.
Ahora, ángel del cielo, contempla a este pequeño demonio. Derramó lágrimas de tinta por ti y su vida se está convirtiendo en una eterna agonía de dolor y sufrimiento. Pero tú tranquila, por mucho dolor que le hagas, él te ofrecerá su amor y su más amarga sonrisa.


martes, 7 de febrero de 2012

Como si no hubiese mañana

El frío se ha sentado frente a mí y me ha mirado a los ojos. Noto como el viento se agita. La tormenta está encima. La guerra ha comenzado, ellos se la buscaron. Que no vengan a mí en busca de ayuda, ellos no lo hicieron conmigo.

Pero entre los minutos de estas interminables horas miro mi ventana. Frío marchó, tenia cita con el doctor, creo que estaba resfriado. Así que ahora vuelvo al silencio de mi reproductor de música. El tablero de ajedrez reposa en la cama, las cartas están en su caja. Me pongo mis auriculares y con equilibrio me siento en mi silla sobre las dos patas traseras y apoyándome en la pared. ¿Qué estaré haciendo mal? No lo sé y esta vez si que me importaría saberlo. No me quito sus ojos de la cabeza y menos esa sonrisa. Ella quiere libertad. Y no se como se la puedo dar.
Lucha a oscuras contra su pasado. Pero no lo teme, o eso aparenta. Tiene las mejillas rojas, el pelo al viento y quiere correr. No le gusta llegar tarde. Corre como si no hubiese mañana. Eso nunca lo olvidaré, "como si no hubiese mañana" Así que la acompaño, miro hacia atrás y allí están los demás sonriendo y siguiéndonos. Hay tantas cosas que quiero decirle, hay tanto que me gustaría escuchar. Hay demasiado para simplemente olvidar. 

Nadie le resolverá los problemas, nadie la protegerá. Ella es fuerte como el hierro. No tiene miedo y si lo tuviese le regalaría su mejor sonrisa. Tiene hielo en la sangre, fuego en el corazón. Odia llorar, quiere olvidar. Pero ella sabe que eso nunca sucederá o eso creo. 

No se quién es, no se que quiere ser ni lo que fue. Pero con su tinta hará del mundo un lugar más bello. No me quito de la mente sus palabras y menos su sonrisa ni el frío viento ni el olor del humo, su voz vibrante, sus besos, esos mordiscos, el golpe. 

Hoy no quiero dejar jugar al destino en mi mesa. No tiene cartas, no tiene nada que apostar. No quiero perder. Quiero jugar a ganar aunque sea una vez. No hay tiempo. Quiero oír el rasgar de la pluma contra el papel y desgarrar esta realidad tan falsa...

Nunca confíes en el destino, porqué es él quien decide el juego al que hay que jugar. Así que juega como si fuese el último día y sin perder el ritmo.

Y fumando espero

¿El destino? Otro imbécil con traje que juega a los dados. Juega arriesgado, pero él nunca pierde, ya estamos nosotros para que el no sufra ni un rasguño. Así puede jugar o no en nuestra vida y como imbéciles le repartimos las cartas. Maldito casino, esto es peor que cuando marché a conocer el horizonte.

Ya no se que hacer, me refugio en mis recuerdos y ahora me doy cuenta de que ya no sirven...

Sentado en mi ciudad de cristal, en una silla de acero el tiempo transcurre líquido. Hace frío y todo marcha a su ritmo. Algo falla. Me sirvo algo de whisky... mejor me pillo la botella entera y me relajo, esto va para rato. Sus caricias queman mi garganta, me nubla los ojos. Me engancho a su sabor, me pierdo a cada segundo. Tus labios me quitan el frío, sigo temblando y las manos no las siento. Los minutos corren como jabatos. Otro beso, este más como un mordisco, otro y me arde la garganta. Lloraría pero no tengo lágrimas. Quiero correr, pero sigo inmóvil  en esta silla, me arrebata la libertad. Me sumerjo en mis oscuros pasadizos secretos ya olvidados en mi mente.

Otro trago y me enciendo un cigarro. No quiero ir al final del camino. No quiero reconocerme en un espejo y verme ahí plantado y con una lágrima sin un corazón con el que pueda cicatrizar la herida. Ahora me pueden herir, es cierto, por eso no me puedo rendir. No he ganado y perder no es una opción, tengo algo que quema, quiero que todo se consuma y no tengo fuego, mi elemento es el hielo. Me pudre lentamente, una herida en el pecho recubierta con la escarcha de este invierno y que me devuelve todos mis recuerdos, esos que quise quemar.

Doy otro trago, ¡mierda! no queda whisky, creo tener cerca algo de ron, mientras busco me enciendo otro cigarro. He perdido el tiempo, quería olvidar y otra herida me raja la piel. Pero otra vez estoy abajo, otra vez silencio, otra vez estoy en esta espeluznante montaña rusa. Se que estoy montado solo, así que me quiero quitar el cinturón y me encuentro ahí plantado al destino con un disfraz de maquinista dando de nuevo a la palanca y vuelta a comenzar, mierda.

Así que relajado, tirado en el suelo, todo da vueltas pero al menos ya no estoy inconsciente. Otra vez se terminó la botella, otra vez me quedo sin tus besos... Esto no es vida, necesito otro cigarro...

domingo, 5 de febrero de 2012

Sonne

Miro el reflejo del cielo en mi vaso de hielo en el amanecer de hoy. No siento ya el frío, una suave capa de polvo cae, el viento trae consigo las cenizas de un fuego que se extinguió lentamente, pero ya ni escucho los gritos de la gente al correr al ver sus vidas reducidas al suave calor de las brasas combatiendo el frío. Al menos no he tenido frío y me siento tranquilo. Las horas pasan lentas, los minutos son largos, los segundo eternos. Pero en mí reina una paz aterradora, un silencio que corta. No se que pasa pero mi mirada se fija en el horizonte mientras me enciendo otro puro, me siento en mi silla y me sirvo otro trago de ron.

El sol en lo alto y sigo aquí sentado esperando a ver que se sucede en esta tierra. Grandes edificios me tapaban el cielo, la vista al sol y a la luna. Hoy todos son cenizas o derruidos, estoy viejo, he tenido que dejar los restos en pie. Pero el tiempo pasa y no tengo nada que hacer, nada más que escuchar como se avecina la tormenta y yo como navegante con un barquito de vela se enfrenta a los océanos. El abismo es infinitamente más aburrido que estas cavernas llenas de ladrones y baqueros.

Un juego que todo el mundo sabe que estoy perdiendo, un juego que nadie se adelanta, un juego con la muerte de la conciencia, unos lo llaman vida, otros ajedrez. Estoy perdido, estoy cansado y se que no voy a vencer, así que me voy a poner cómodo, voy a disfrutar, voy a esperar su mejor golpe para caer, voy a seguir con el espectáculo. No es que sea actor y menos presentador.

Yo hoy soy el Comediante...

"Un hombre va al doctor... Dice que está deprimido, dice que la vida le parece cruel. Dice que se siente solo en un mundo amenazador en el que todo es vago e incierto... El Doctor dice: 'El tratamiento es simple. El gran payaso Pagliacci está en la ciudad. Esta noche. Vaya a verle. Eso le animará'... El hombre estalla en lágrimas y dice: 'Pero doctor... Yo soy Pagliacci.'... Buen chiste. Todos ríen. Redoble de tambores... Cortinas." - Rorschach 

Patètic, negar-ho seria estúpid.


Corre com sinó hi hagués demà. Corre per tots els problemes que tens darrere. Aleshores somrius, em mires i em dius que farem tard. Així que t’agafe de la mà i acceleres el pas. Ja eixim del caminal. Jo estic al teu voltant botant, fent el bajoca en general, així ara sé que tens eixe somriure innocent en el llavis. Ni els bevedors compulsius, ni els fumadors passius podrien seguir-nos la pista, em viatjat fins més enllà de la mar. Em volgut avançar per aquest llarg corredor.

Què és el que sents al poder plasmar el teu món amb les teues mans? Escrius i saps dibuixar, per què  no et pots desfogar tranquil·la? Què necessites per a somriure? Va, posat la jaqueta i anem-nos-en, hui farà fred.

No tens fred? Clar, ets de la mateixa pasta que la lluna. Et consumeixes baix eixa màscara de carn, baix eixe falç somriure i fingida alegria. Inclòs eixos petits moments de pau, et costen car després... Però avui tens tu l’havà entre’ls dits ballant i cobrint-nos d’una boira suau. I ens tornem a veure asseguts enfront d’un petit mar, la lluna està reflexada i el temps no s’atura.  I al meu oït tornes a dir eixa paraula màgica que als dos ens fa riure d’eixa forma tan amarga, em diverteix sentir-la de nou, “patètic”. Escriure no resol els problemes, dibuixar tampoc, beure es mal i fumar ja es pitjor, almenys ajuden a descansar, a aturar-ho tot i relaxar els nostres muscles i recorda que mai oblides que inclòs els problemes de hui ens faran pessigolles al dia de demà. Avui nosaltres ja no plorem llàgrimes, plorem paraules. I es menys trist plorar amb motiu que sense ell.


Ara estic jo assegut enfront de la meua finestra, amb el quadern a la dreta, l’ordinador encès i buscant una ploma per al dos d’agost... 
 

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