Grito Vacío
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domingo, 29 de enero de 2012

Cada vez es peor

Y pensar que estoy en el medio de una calle tirado mientras la música suena y la cara se me llena lágrimas secas. Y pensar que pensar es lo único que hago. Quiero tumbar todas las paredes, quiero alzar la mirar al cielo y poder ver el nombre de la persona que amo en el firmamento. Pero no tengo corazón ni persona a la que amar. Soy la roca en el camino que se lamenta. Soy el suelo por el que todos andan. Soy el viento que el mundo respira. Soy todo eso además de no ser nada.

En los bosques mis caricias las tendrían los árboles, en el mar la arena seria mi manta que me cubra cada noche. El secreto de vivir eternamente se esconde dentro de la piedra que llamamos corazón. Con él podemos partir el mundo, sin él solo somos cáscaras vacías. Este es mi secreto, el secreto de estar muerto y seguir despierto para jugar otra partida a los dados. Este es mi rincón más allá del infinito, este es mi corazón y yo lo llamo carbón.

Miro la pantalla de mi ordenador, lamento haber comenzado a escribir. Lamento que leáis esto. Pero he comenzado y no pienso pararlo. Cada letra es un mundo, y cada mundo tiene un corazón de tinta. De mí una bestia toma el control, de mí surgen millones de palabras que fluyen sin detenerse y a día de hoy, me hieren. No domino este juego, no quiero ser pieza en este tablero. Quiero estar sentado abrazado por las sombras mientras que absorto miro el cielo. Quiero tener ese segundo que me haga reflexionar durante la corta eternidad.  Soy el vasallo de la realidad, soy la pluma que en su día fue una ave grandiosa. Ahora la tinta de mi tintero derrama las lágrimas que yo nunca puede derramar.

Vacío por fuera, podrido por dentro. Me autocompadezco, me limito a lamerme mis heridas. Soy débil, soy patético. Un cobarde, con más miedo que sangre. Así que me he cansado, es hora de volver a comenzar....

La Sole

Estoy solo en este mundo. Es cierto, yo no lo niego, ahora no me arrepiento. Gracias a ello veo el mundo de otro color, por eso cuando te veo mis cicatrices desean abrirse. Vuelven a sangrar entre los labios carmesí que pecan por su sensualidad. Esto no es casualidad, estoy sentado en mi cama y tu nombre resuena en mi cabeza. No me fío, nunca serás mía. Esta vez no quiero jugar. Hoy no pienso apostar. Se que nunca te tendré entre mis brazos, pero me obligo a sonreírte para que te olvides de mí.

Soy de piedra, muestro la herida a cualquiera que desee pisotearme. Alguna vez te escribiré una carta con las estrellas que cubren mi celda. Alguna vez te diré al oído que ahora estás en mi corazón. Mi soledad me ha hecho fuerte, me ha hecho grande pero me ha arrebatado todas mis lágrimas.

Veo como lentamente mi herida se junta con el pasado. Un dolor atroz me ata la garganta, pero mi palma está armada con mi pluma de color escarlata, a ella jamás la harán callar. Necesito estallar, que fluya toda esta mierda encerrada en mi alma. No quiero olvidar, demasiadas cagadas en esta historia mal contada. Así que cierro mis ojos, la soledad me envuelve en esta cálida habitación, al fondo está mi cama. Quiero la chispa de rabia que me haga levantar la cabeza. Una palabra corta que al decirla suena interminable.

No voy a contar con nadie para esta aventura. Esta es mi propia chapuza que me estoy preparando para levantarme todos los días antes de salir el sol. En mi cama está mi libreta, la única que me escucha sin contarme su vida. Pero es una amante peligrosa, a cambio de esos segundos de placer, me pide que cada una de mis palabras siempre tengan un hilo de oro y venganza...

viernes, 27 de enero de 2012

Antes de subir a nuestra azotea

Allá escondido entre los silencios de esta cruel obra, una pobre bestia quedó encerrada. La única llave que abre su jaula está encerrada en tu corazón. Él te servirá si no consigue devorarte. Piensa lentamente tus opciones. Recuerda que ya no te queda tiempo. Oblígate a bailar entre estas paredes llenas de estacas. No voy a dejar que salgas. 

Más allá del mar se esconde el secreto de rara personalidad. Nadie me mira por encima del hombro pero se que soy el peldaño más bajo, me da igual. Si me motivo los puedo derrocar con facilidad. Se que puedo arrasar todo aquello que tenga alrededor. La venganza, la ira te dan poder pero te arrebatan el amor. A día de hoy no hay nada que me importe más que llenar este hueco que tengo dentro del pecho. 

El frío y gélido viento de aquí me obliga a marcharme entre las horas, me hace que me esconda de la luz, que ande bajo la lluvia que arrecia con fuerza. No quiero más palabras, quiero dormir al lado de tu ventana. Quiero recoger mi botella de ginebra que está allí tirada. Nadie se acerca a esta pocilga porque nadie quiere ensuciarse las manos. Solo los mendigos conocen esta profecía...

Y en el cielo oscuro las sombras danzan entre las espadas de esta macabra realidad. Sus ojos negros vigilan impasibles la eternidad de esta ciudad que por sus intereses nunca será arrasada. Todos aquí encerrados entre las murallas de esta cárcel tan grande. No quiero amor, porque a cada día que vuelvo a mi casa, te veo sentada enfrente a mi ventana con esos ojos azules llenos de vida. Pero tú también estás encerrada, lo sabes y tampoco te gusta. También se que a mi vecino tampoco le gusta. Esta paz de metal es cada vez más falsa. 

Es hora de levantarse de la cama. Madre voy a salir. ¿Dónde voy? A regalarle a mi ciudad la libertad que tanto han amado...

jueves, 26 de enero de 2012

De paseo

Recuerdo un día en el que muchos olvidaron llorar, un día en el que todos mis días se hundieron lentamente entre las cenizas de esta angustiosa hoguera. Pienso que debo cambiar todo mi norte, tomar como mi guía al este, quiero ver donde se esconde el sol. Quiero saltar el muro que me separa del resto del mundo.

Pero desde mis azoteas sigue sin aparecer otro cazador. Todos se han marchado de esta barco repleto de nubes. Desde aquí veo el cielo sin estrellas. Desde aquí veo a la gente reír, les veo felices y tristes. Les veo... ¿No soy persona para disfrutar como ellos? Pero a pesar de ser ciego estoy condenado a ver lo que el mundo me muestra y anotarlo en mi cuaderno de sangre negra. Mi tintero se quiebra en este cielo gris. Tengo que bajar a por más alimento, la noche es larga y aún me quedan hojas que llenar...

Parado enfrente la tienda veo unos ojos al otro lado de la acera. Se cruzan con los míos, te sientes sola. Esa luz se apaga mientras tu sonrisa se ensancha a cada trago de esa dulce venganza. Quieres olvidar, el sol no ha caído y ya te has perdido entre estas barras de oscuras aventuras más allá de la noche. No se quién eres pero no seré esta noche tu acompañante. No me incumben tus deseos y menos tus sueños, esta noche quiero seguir reunido con mi whisky sin hielo ya que hoy no me quedaba más ron negrita. 


No quiero tener a nadie, quiero saber quién se reunirá conmigo al final de este pétreo camino. Pero ya estoy en mi tejado, otro día frío en esta terrible ciudad. Creo que tengo que volver a mi celda allí en el cielo. Así que me encierro. Me siento a esperar que cese el viento y me pongo a trabajar enserio...

martes, 24 de enero de 2012

Mi celda


Eres la suma de mi mundo, un suspiro en el olvido, oh mujer de agua. ¿De qué pecaste? ¿Por qué te dejaste encerrar en esta prisión más allá del oeste? Ningún caballero te vendrá buscar, esto va más allá de los cielos, esto es un castigo de nuestro infierno. Lágrimas de azúcar, hacen quebrar mi corazón al verte llorar. Enfrente de mí estas tú. Detrás de ti se extiende la libertad de mi barca.

Mi vida de río pronto desembocará, mi alma de agua pronto se evaporará. No conozco lugar más allá de estos barrotes, pero en tus ojos he visto los océanos, he visto los ojos del cielo, he visto el odio y dolor, he visto amor…

Sentado en mi camastro miro el techo gris, las nubes cubren nuestro cielo del mismo color, pero la única diferencia es que tu trabajas aquí. Y por mi escasa comida se pelean dos ratas que se escabullen entre los barrotes de esta patética celda. Cuento los días que han pasado, ya no me queda espacio en la pared para marcar el nuevo amanecer.

Me siento impasible, no siento dolor, no siento amor. Mis heridas cicatrizan mientras sentado en medio de mi celda el tiempo transcurre imparable como una bestia bajo la luna llena, salvaje, bestial... Yo quería ser libre, quería solo correr, que me quitasen esta correa que ahora me está degollando suavemente.

Un sentimiento frío me envuelve, es diferente. No es malo, no es bueno, es diferente. No mira, siente. No toca, agarra. No piensa, reflexiona... Las heridas están cicatrizando, mis callos me han endurecido la piel. Mis huesos están entumecidos. Ahora he de luchar, no pienso perder aquí encerrado, mejor morir en pie que ser arrodillado....

jueves, 19 de enero de 2012

Con amor, desde mi jardín

Veo como marchas entre las plumas de aquellas magníficas alas plateadas. Un vacío se apoderaba de mi ser, no había sentimiento, solo ansias de llenar ese hueco me dejaste en el corazón. No quería luchar, esta vez fracasar no era una opción. Así que por la misma ventana decidí saltar. Hoy quiero echarme en la hierba. No quiero que me miren.
Así que me decido marchar con tranquilidad andando por la cera como una persona normal, mi mirada vagaba perdida. El anochecer se acercaba y las lágrimas de tus padres en mi recuerdo eran como puñales, tus ojos eran fuentes que me inspiraban millares de preguntas. Ahora no pienso formularlas, pienso que nunca me debí acercar a tu puerta.

Hoy veo que esta soledad me pudre por dentro, me da fuerzas pero me arrebata las lágrimas, me hace ir al compás de música que me droga, que me hace gritar. Intento ser más cruel, no me voy a detener, por eso te miraré desde este jardín con una escopeta en una mano y con el mundo de mi lado. Tú estarás sentada al lado de un ángel, pero yo seré Dios. No quiero paz, la guerra comenzó hace mucho. No quería darme cuenta, quería mirarte a los ojos y tenerte para mí. Ahora sin alma proclamo una guerra a la que me voy a volver a colgar mis revólveres, a calzar unas botas y ponerme una gabardina que baile con el viento. Porque yo estoy en lo alto y pienso caer para llevarme a todo ser que me ose enfadar. No quiero ser una deidad, solo quiero demostrar que mi naturaleza es cada vez más bestial.

Hoy no me pienso parar, ahora estoy feliz por ser el demonio que me hicieron. Pido al mundo que me mire, pido al mundo que me contemple. Soy una llama que pronto se convertirá en un mar de fuego que haga arder todo aquello que me envuelve. Yo prenderé y no seré el único.

Ángeles, demonios, hoy os escribo una carta desde un jardín tirado sin corazón y sin hogar. Pero gracias, hoy sonreiré después de cortaros la cabeza. Hoy sonreiré porque no tengo nada que perder. Hoy sonreiré porque al fin el mundo se revela contra lo divino....

martes, 17 de enero de 2012

La historia del hombre bueno...

Allá, en el fondo de un extraño lugar, allí perdí mi nombre. Quiero recordar la voz que me dio la fuerza para andar. El fuego de esta ciudad se esconde entre las sombras de las farolas. Llamas negras que se rinden a un dios cruel. Pero en los tejados me siento a salvo, en el alféizar me fumo pausadamente mi cigarrillo. Seguro que si Dios tiene un plan preparado, seguro que habrán muchos fuegos artificiales, sangre y terror. Pero un hombre sabio me dijo una vez, "Temed la ira del hombre bueno, porque de él provendrá la fuerza de los cielos y de los infiernos".

Pero creo que me tendré que conformar con este olor a azufre, a pena, a dolor. Miro arriba, algún día debería bajar a las calles y volver a andar. Eso de volar ya está muy visto. Así que salto, me precipito al vacío. Maldito frío. Prefiero el viento del verano, ese cálido suspiro que me hace elevarme al cielo. Prefiero la lluvia del verano, esas gotas que enfrían tu cuerpo, el sol... Pero todo este se acabó. Veo a los ángeles cargados de flechas saliendo de las nubes, veo los demonios con sus trajes saliendo de grises edificios y engalardonados con trajes limpios y arreglados.

El suelo es resbaladizo, me escondo en el primer callejón. Este juego a pasado a manos de gigantes. Marcho hacia tu habitación. Tengo prisa, así que cojo un taxi. Pero al llamar a tu puerta tu padre me mira con sus ojos grises, me miraban llenos de lágrimas. Lo aparto de la puerta. Subo las escaleras de un salto. No abres la puerta. La derrumbo de una patada...

Un ángel te tenia entre sus brazos, te besaba. Tu rostro miraba sus ojos de oro. El te acariciaba, en mi bullía una rabia que volvía. ¿Pero que podía hacer? El te protegería del amanecer. Pero de sus manos una daga se clavó en tu costado. Tus ojos llenos de lágrimas me miraron. Me dijiste que le amabas, me sentía dolido. Tu vida pasaba a sus manos. Yo solo era un estorbo...


El cielo por fin se había vengado...
 

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