Nos alzamos en medio de un valle de lágrimas y gritamos nuestros nombres solamente para avisaros de la próxima batalla. Vais a enmudecer cuan veais el próximo amanecer rojo. La sangre teñirá las calles y el fuego nos devolverá al comienzo. Un comienzo, en el que los señores dejarán sus tronos para volver al mismo sitio del que todos venimos, la tierra de nuestros padres.
Andamos en las oscuras tinieblas de la noche rodeados por la niebla que nos protege de tu maldita luz. Nos mantendremos escondidos hasta que llegue el momento. Tranquilo, mientras, tú podrás seguir aprovechándote de los débiles, de aquellos que mueren de hambre por tu culpa y de aquellos que nunca dejaron de luchar y continuaron fracasando. Solamente espera, es lo que mejor se te da, pero no nos podrás parar. Solamente podrás morir ahogado por tus propias lágrimas y por tu sangre. He vomitado mi corazón para enseñártelo, para que veas que ya no lo necesito y que ya soy igual que tú. Ahora estoy a la altura. Adiós...
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